Historia
De alquería histórica a municipio
Las raíces de un pueblo ligado a la tierra, el agua y su gente
La historia de Cañada es la historia de un pueblo nacido entre sierras, caminos, huertos y casas dispersas. Situado en la parte occidental del Valle de Biar, en una amplia cañada que conecta este territorio con la cuenca de Villena, el municipio ha estado marcado desde sus orígenes por su entorno natural, la presencia del agua y el esfuerzo de sus vecinos.
Aunque la escasez de documentación escrita dificulta reconstruir con precisión sus primeros siglos, la tradición histórica vincula el origen de Cañada con una antigua alquería musulmana conocida como Benisamayo, situada en las faldas del Monte Sanmayor. Tras la conquista cristiana de Biar por Jaime I, este territorio pasó a integrarse en el Reino de Valencia y quedó vinculado durante siglos al ámbito histórico y administrativo de Biar.
Durante mucho tiempo, Cañada estuvo formada por pequeños núcleos y casas dispersas próximas a acequias, huertos y caminos. Lugares como La Solana, El Portell o El Pinaret fueron configurando poco a poco la partida de la Cañada, en un paisaje agrícola donde el agua tuvo un papel esencial para la vida cotidiana y el desarrollo del territorio.

La población vivía de forma modesta, ligada principalmente al trabajo de la tierra, la ganadería y el aprovechamiento de los recursos naturales. La economía tradicional se apoyaba en actividades como la venta de leña y esparto, la ganadería lanar y caprina, y una agricultura favorecida por la riqueza hídrica del entorno. Con el tiempo, cultivos como el olivo, la vid, el almendro y diversos frutales fueron definiendo el paisaje agrario del municipio.
A finales del siglo XVIII, Cañada comenzó a adquirir una estructura urbana más reconocible. Según los datos históricos disponibles, en 1797 contaba con 327 habitantes y 77 casas, mientras empezaban a consolidarse algunas de sus calles principales, como la Calle Mayor y la Calle de la Iglesia. Este crecimiento reflejaba la evolución de un conjunto de caseríos hacia una comunidad cada vez más organizada.
En el plano administrativo, Cañada formó parte del municipio de Biar hasta finales del siglo XVIII. En 1795 pasó a depender de Beneixama y, posteriormente, en 1836, se constituyó como municipio junto a Campo de Mirra bajo la denominación de Campo-Cañada. Finalmente, el 29 de abril de 1843, Cañada logró constituirse como municipio independiente, iniciando una nueva etapa como entidad administrativa propia.



El agua ha sido otro de los grandes elementos que explican la historia local. La abundancia de acuíferos, acequias y zonas de huerta permitió el desarrollo agrícola y dejó una huella visible en el patrimonio hidráulico del municipio. En la actualidad, la recuperación y restauración de estos elementos contribuye a preservar la memoria de un paisaje construido durante generaciones.
Hoy, Cañada es un municipio de poco más de 1.200 habitantes que conserva una historia rica, discreta y profundamente ligada a su territorio. Su evolución, desde los antiguos asentamientos rurales hasta el pueblo actual, habla de una comunidad marcada por la tierra, el agua, el trabajo compartido y la voluntad de mantener viva su identidad.




